domingo, febrero 13, 2011

Lo esperó desnuda en la noche, navegando en el mundo de los sueños. Su ansia proclamaba a los cuatro vientos un resurgir, iluminando de oro la oscuridad mas inmediata.

Esperó como quien espera un milagro, pacientemente. Descalza, invadiendo la estancia con sus pies orientales y entre las sombras, perfilando una silueta delgada de caderas sinuosas y pechos aún túrgidos.

Preparó el sake, rozó la taza de su amado suavemente.

Se miró al espejo, acarició sus labios coralinos y suspiró al descubrir leves pliegues pincelados en su frente.

Todavía se estremecía al imaginar el apetito entre sus dedos y recorría con su mente el cuerpo varonil hecho para sus manos pequeñas, descansando en el profundo abismo de su sexo.

Fantaseaba por un momento que el volvería envuelto en ojos y deseo.



Esperó como quien espera la lluvia en las estaciones secas.



Cuando ya el alba sorprendía sus cabellos revueltos y el rimel seco dibujaba un oscuro camino en sus mejillas pálidas aflojó su último aliento.

3 comentarios:

  1. La más grande infelicidad es ser presa del temor cuando ya nada queda que esperar. (Séneca)

    Has envuelto a la protagonista en un ambiente precioso y su descripción es tan sútil y delicada ...que no puedo entender que ese tipo la haga esperar un solo segundo, está loco¡¡¡ :)

    Me gustó muchísimo Mariola....y ese castellano, oohhhh que maravilla jajajaja

    Besito preciosa y te deseo una maravillosa semana

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  2. Es un texto muy muy bello. Me encantó. Aunque es muy triste, es una pena que tanto amor se desperdicie. Biquiños.

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  3. O verbo agardar conxúgase tamén con certa ledicia latente.

    (Graciñas polas notas de violín que acompañaron o meu repaso polas mans pequeniñas, os pés pouco grandes e os peitos túrxidos da túa escrita)

    Bicos

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