sábado, octubre 31, 2009

astro prateado...






astro prateado
rebulindo no espazo

desexos agardando
a carón da cheminea

pasear polas nebulosas

atrapar soños
que escapan
á razón





                                                                                                       Foto sacada de Internet

domingo, octubre 25, 2009

a raiña dos soños...

                                                                Foto sacada de Internet


a raíña dos soños
está anoxada

gústalle que lle canten
as marismas

non entende
dos miolos
da cabeza


miércoles, octubre 21, 2009

el minte...

el minte
para que non se lle note
a tristura

canta
para que bailen os meus pes
danzaríns

e escoita
s i l e n c i o s o
o rumor do meu corazón
á súa beira

sábado, octubre 17, 2009

sentada...


                                                           Foto sacada de Internet



sentada
esperando á vida


durmindo
soñando atrapar a vida


ás veces esquezemos
os silencios
que nos falan
os bancos quietos
os soños
que nos espertan


jueves, octubre 15, 2009

HAIKU DEL CAMBIO


DIAS DE ROSAS BLANCAS

Y MANTOS VERDES

COMIENZA LA ANDADURA

Sobícheme o seso...


                                                                                           Foto sacada de Internet




Sorbícheme o seso                                   
como se estiveras bebendo
un sorbete.

Enchoupaches os meus ollos
de desexo lascivo,
de lava quente como o sangue.

Pensei por un intre
que estaba o borde do desatino.

Coa porta pechada,
o meu corpo miúdo
tremía cando os teus dedos
debuxaban círculos no meu embigo.                                                                                
Vin o crepúsculo,                                                       
a xeada carambelizada nos fentos
a soedade,
a tristura,
a emoción espallada nos corpos.

Sentín os meus latidos
e berrei como unha posesa.


Logo abrín a porta.
Espida, saín para ver o ceo roxo..



miércoles, octubre 07, 2009

haiku da emoción

apertas recias

rebumbio de emocións

o meu anxo ri

sábado, octubre 03, 2009

colliches a miña man

Colliches a miña man.
Non me preguntaches nada.

Case amencía no meu corpo.

Onte, sen querer evitalo
abandoneime á túa presenza
enchida de tenrura.

Rocei o teu cabelo perfumado
e un intenso olor a violetas
volatilizouse no meu nariz.

Impregnou as miñas cordas vocais
e non puiden articular palabra.

Naquel intre, onde a conxugación
do verbo desexar agochábase
no iris dos meus ollos
notei un extraño paréntese.

Non dixemos nada,
pero a mín tremíanme as entrañas,
e a ti descubriate o silencio.


viernes, octubre 02, 2009

domingo, septiembre 27, 2009

Desde entonces no he dejado ni por un instante...

Desde entonces no he dejado ni por un instante de pensar en ella,
en su cuello esbelto, en la tirantez de su pelo recogido en una coleta produciendo un efecto de aire oriental a su cara.

No podía dormir, ni comer. El trabajo me desagradaba hasta tal extremo que decidí no volver por la oficina en un tiempo.
Soñaba despierto con sus ojos verdes, con el aleteo de su mirada haciéndome cosquillas en mis pensamientos.
No dormía, por la noche, con la luz tenue de una lámpara, veía películas orientales hasta la saciedad, películas de geishas ataviadas con sus kimonos coloridos.
Me perdía entre sus maquillajes de maiko, sus labios rojos y sus peinados decorados con peines y horquillas.
En todas ellas veía aquella figura de mujer sensual y seductora que encontré un día de lluvia en el parque “Las tres delicias”.
No sabía su nombre, ni si sus pies eran tan pequeños como las de aquellas artistas japonesas; pero sí sabía que su perfume olía a sándalo.

Recorrí los parques en busca de aquella mujer enigmática que embriagaba mis sentidos.
Fue en vano, aquel olor espiritual y afrodisíaco ponía en evidencia mi masculinidad.
Me sentía excitado a todas horas, a todas horas mordiéndome los labios de deseo, sentado en el sofá, imaginándome que la tenía entre mis rodillas, sentada, besándome suavemente el lóbulo de la oreja. Y era fantástico, porque por un instante recorría con mis dedos su cuello, la forma redondeada de sus pechos, la curvatura de sus caderas. Mi cuerpo se estremecía y comenzaba a despertar de su letargo.

Cambié de ciudad, ya no me atraían las mismas calles llenas de naranjos ahora en flor, porque ella se había volatilizado.
Sí, me fui un día de lluvia, un día de lluvia torrencial que hizo que me parase ante un escaparate para ver pasar todas y cada una de aquellas gotas de agua y guarecerme al mismo tiempo de su poder húmedo.

Alguien me tocó en el hombro.
Sabe que hora es ? -me preguntó.
Me giré.
La vi. Era ella, envuelta en un halo de incienso y endemoniadamente hermosa.
No pude articular palabra Ella esperaba mi contestación, pero yo ya estaba perdido en sus ojos.
Me sonrió, yo insinué también una sonrisa.
Allí, parados, en medio de la lluvia.